UME

/ entrevista: Comandante Javier Moreno Miguel

"Pasión por el trabajo, amor por su familia"

Cargo: Comandante
Edad: 44 años
Lugar de nacimiento: Zaragoza
Estado civil: Casado
Hijos: 2

QUÉ ES LA UME

La misión de la Unidad Militar de Emergencias (UME), con el teniente general César Muro al frente, es intervenir en cualquier lugar del territorio nacional y en operaciones en el exterior para contribuir a la seguridad y bienestar de los ciudadanos. Un trabajo que se lleva a cabo junto con las instituciones del Estado y las Administraciones Públicas, en los supuestos de grave riesgo, catástrofe, calamidad u otras necesidades públicas.

La capacidad y la agilidad de respuesta, el empleo en masa, el esfuerzo sostenido, la flexibilidad en sus despliegues y repliegues y la posibilidad de canalizar los medios del resto de las Fuerzas Armadas son características que permiten a la UME concentrar sus medios en cualquier punto del territorio nacional para hacer frente a cualquier emergencia con una total autonomía logística.

El futuro de la UME es un proyecto que se define cada día, atendiendo a las nuevas necesidades de la sociedad española. Diferentes retos que afrontar, diversas capacidades que perfeccionar hacen que el movimiento no se detenga y que su progresión sea constante y acorde siempre con las demandas de la sociedad a la que intenta servir con vocación, eficacia, espíritu de servicio y siempre fieles a su lema: “Para servir”.

Después de superar unos rigurosos controles de acceso a la Base Aérea de Torrejón, llegamos al edificio del Cuartel General de la UME donde nos espera el capitán Manuel Vázquez Muñoz. Su colaboración para la realización de este artículo ha sido fundamental. Queríamos conocer la Unidad desde el corazón y humanizarla desde la perspectiva más real y sincera de uno de sus miembros. Saludamos a varios compañeros y, por fin, nos presenta al comandante Javier Moreno Miguel.

Buenos días Javier. Conocemos un poquito de la breve historia de la UME, pero ¿cómo se llega a ser miembro de la Unidad?

Anualmente se ofertan vacantes a disposición de los miembros de las Fuerzas Armadas (FFAA). Somos una Unidad muy demandada, compuesta actualmente por casi 3.700 hombres y mujeres, repartidos en cinco puntos geográficos dentro de la península (Sevilla, Valencia, Zaragoza, León y Madrid) y dos destacamentos en las islas Canarias. Una vez destinado en la unidad, es indispensable estar acreditado, es decir, hay que superar una formación de cinco semanas para tener los conocimientos básicos de nuestro funcionamiento. Como militares, todos tenemos la misma organización, la misma filosofía pero la misión es distinta y nos debemos instruir y adiestrar en los diferentes cometidos que debemos atender.

Y en tu caso personal, ¿desde cuándo estás en la UME? Es más, ¿por qué eres militar? Cuéntanos tu trayectoria profesional.

Ingresé en las FFAA con 20 años, pero ya desde muy pequeño sentía apetito por la aventura, me llamaba la atención la forma de vida militar, su concepto del honor, el compañerismo... Durante 12 años estuve destinado en la Brigada Paracaidista, en los empleos de teniente y capitán; posteriormente, he tenido varios destinos en Murcia y Madrid. Mientras realizaba el curso de Estado Mayor en 2005, comenzó a fraguarse la UME. Enseguida me cautivó el proyecto y, desde 2009, soy miembro activo de esta Unidad. Actualmente estoy destinado como comandante en el primer Batallón de Intervención en Emergencias, si bien, antes de ocupar este puesto, estuve en el Estado Mayor de la UME, en las áreas de Relaciones Institucionales y Operaciones. Dos puestos distintos, cada uno con un nivel de operatividad, aunque ambos son fundamentales para resolver las emergencias con éxito.

¿Podrías contarnos una intervención significativa?

Cualquier intervención tiene sus particularidades para cada uno de los componentes de la UME que participan en ella. Sin querer destacar ninguna intervención por encima del resto, mencionaré mi primera intervención de manera directa en la pasada campaña de lucha contra incendios forestales. Fue el 1 de julio de 2012: final de la Eurocopa 'España - Italia'. Y con esto lo digo todo, porque no me voy a olvidar del momento en el que descolgué el teléfono y me dieron la noticia de la activación de la UME, mientras apenas comenzaba el partido. Familia al completo, todos con las caras pintadas, camisetas de la selección, cerveza en mano… Pero no había tiempo para las dudas ni las lamentaciones. El deber es el deber. Un incendio en Albacete arrasaba hectáreas de pastos y, descontroladamente, había pasado a tierras murcianas. Por el camino escuchamos la radio, los goles y la evolución del incendio. La verdad es que llegamos muy motivados a Calasparra. Dos días de combate intenso contra el fuego con turnos de 12 horas. Todo bajo control y vuelta a casa. Todavía no he visto el partido, pero la satisfacción de la misión cumplida y el regreso de toda la unidad, sabiendo que España es campeona de Europa, son más que suficiente.

¿Cómo se gestiona el momento de la activación de la emergencia? ¿Cuándo se da por concluida?

Los batallones de la UME están organizados en diferentes niveles de alerta, en diferentes elementos de intervención. El elemento de primera intervención sale de la base en un plazo nunca superior a 15 minutos; el elemento de segunda intervención, en un plazo de 2,5 horas; y, así sucesivamente. La activación y desactivación de la UME se rigen por lo marcado en el Real Decreto 1097/2011 y debemos estar en un plazo no superior a cuatro horas en cualquier lugar de la península y en las islas Canarias.

Nuestras actuaciones tienen una media de 48 a 72 horas, pero a veces se suceden las emergencias una detrás de otra, y llegamos a estar de misión durante diez días seguidos. Esto es común durante las campañas contra los incendios forestales en verano. Una intervención se puede dar por concluida cuando llegamos a la base, lo dejamos todo revisado y preparado para la siguiente intervención y el personal se encuentra descansado.

¿Cuál es la recompensa emocional después de la actuación? ¿Qué te incita a volver?

En esta Unidad, el contacto directo con la sociedad es un plus, ya que, desde el primer minuto, sientes la gratitud de las personas que sufren las consecuencias de una catástrofe. No somos muy dueños de nuestro tiempo; la misión, la Unidad y el destino son muy exigentes, pero, en cambio, tenemos la recompensa de sentirnos útiles, del buen sabor del trabajo bien hecho, de cumplir con nuestro compromiso como militares.

Cuando no hay situación de emergencia, ¿en qué se emplea el tiempo? ¿Cómo es un día de trabajo normal en la Base?

Aunque el horario habitual es de 8:00 a 17:00 horas, lo normal es “extenderlo un poco”, ya que hay mucho por hacer y el día se queda corto. Dedicamos mucho tiempo al adiestramiento; la instrucción es básica para mantener al personal permanentemente preparado. El ejercicio físico y el entrenamiento dependen de cada campaña (fuego, lluvia, nieve). También son importantes el mantenimiento del material, la formación en materia de seguridad, la formación militar, la capacidad psicológica… Tenemos que saber de antemano con qué nos podemos encontrar en una catástrofe y la autogestión del estrés tiene que estar bien controlada.

¿Cuáles son las claves del éxito de la Unidad Militar de Emergencias?

El mando único y la coordinación son esenciales, gracias a la garantía de nuestros medios de comunicación. Pero sin las personas y los medios no podríamos funcionar. El trabajo en equipo es la clave. Cada miembro es un profesional formado en sus competencias específicas (seísmos, rescate, buceadores, conductores, transmisiones…), aunque todos saben actuar perfectamente en incendios forestales, inundaciones, fuertes nevadas… Nuestra disciplina militar y adoctrinamiento, así como nuestro protocolo de actuación bien definido, nos permiten ejecutar y entrar en acción sin dilación. Esto no evita que surjan imprevistos. Hay un dicho militar que dice: “No hay plan que dure dos minutos frente al enemigo”, pero eso no quita para que un plan de acción haya que ejecutarlo siempre.

Por último, ¿te consideras un enamorado de tu trabajo?

No, enamorado estoy de mi mujer. Eso sí, soy un apasionado de mi trabajo. Tengo muy clara mi vocación de servicio y en ningún momento me he arrepentido de haber decidido ser militar. Mi familia contribuye a que todo esto funcione. Mi esposa Reyes trabaja para una empresa farmacéutica, ejerce también de coach y, además, se multiplica para llevar las riendas de la casa y atender a nuestras dos hijas, Paula y Reyes, de 11 y 7 años. Después de mis tres mujeres no me queda mucho tiempo libre. No obstante, aún sigo haciendo algo de deporte, como correr, nadar o montar en bici.

Agradecemos al comandante Javier Moreno Miguel el tiempo dedicado para esta entrevista y la visita a las instalaciones del Cuartel General de la UME y del BIEM I (Madrid).